La sustancia blanca debe su color a la gran cantidad de axones que posee, la parte alargada de las neuronas,  y que conducen información tanto desde la periferia hacia distintas áreas del sistema nervioso central, como desde el sistema nervioso central hacia la periferia. Por su parte, la sustancia gris es un conjunto de cuerpos neuronales donde hacen estación los axones y son generadores de nuevas señales.  

En un organismo sano, las funciones de la médula espinal están controladas por niveles superiores que permiten que la persona sea consciente de percepciones sensitivas, movimientos y funciones neurovegetativas, como el control de esfínteres.

Resonancia magnética que muestra fractura de vértebra y compresión de la médula espinal

La lesión de la médula espinal puede tener diferentes orígenes entre los que se pueden distinguir:

  • Traumático por aplastamiento del tejido nervioso en el caso de fractura y luxación de cuerpo vertebral que la contiene.
  • Traumático por herida de arma blanca o por herida de arma de fuego.
  • Vascular: cuando ocurre un sangrado intramedular que aplasta al tejido nervioso y compromete la llegada de sangre con nutrientes a los tejidos.
  • Tumoral por un crecimiento patológico de células que forman parte del tejido nervioso y que provocan el aplastamiento del tejido a su alrededor.

En todos los casos se produce una pérdida del tejido nervioso medular lo que ocasiona ruptura y desconexión de los axones y aplastamiento de los cuerpos neuronales a la altura de la lesión. La consecuencia clínica de esta lesión es, en mayor o menor grado de acuerdo con la extensión, el compromiso de las funciones motoras voluntarias, sensitivas y neurovegetativas por debajo del nivel medular comprometido.

Evolución natural de la enfermedad

Luego de la etapa aguda el organismo pone en marcha mecanismos para reparar el tejido dañado, como parte de las herramientas con las que cuenta para esto podemos nombrar al sistema inmunológico y a las células madre propias del tejido nervioso y las provenientes de tejidos distantes como la médula ósea. Dichos componentes celulares activan un proceso de plasticidad y permite recuperar parcial o totalmente las funciones que inicialmente parecen comprometidas. El tiempo estimado en el que se observan los mayores avances en la recuperación luego de una lesión medular son los primeros 6 a 8 meses, pero pueden continuar viéndose signos de mejoría incluso hasta los 18 meses post trauma.

De acuerdo con el grado de recuperación puede decirse que una lesión medular es completa o incompleta. En el caso de las lesiones completas se llaman así porque no se ha logrado restablecer la conexión nerviosa entre los extremos de la lesión y el tejido medular por debajo de la lesión que permanece desconectado de los niveles superiores, lo que significa que la persona que la padece es incapaz de generar movimientos voluntarios o tener percepción de estímulos sensitivos por debajo del nivel de lesión. Cuando las lesiones medulares son incompletas significa que se ha restablecido parcialmente la conexión nerviosa entre los extremos de la lesión y por ello se han recuperado algunas funciones que pueden ser motoras y/o sensitivas dependiendo cada caso.

Tratamiento convencional

El tratamiento de esta patología se divide de acuerdo con las etapas post lesión:

Inicialmente, en la etapa aguda inmediata, se busca detener el daño y estabilizar la estructura ósea que contiene a la médula espinal. Para esto, dependiendo el origen de la lesión, puede ser necesario realizar una neurocirugía con colocación de prótesis, detener el sangrado, o resecar una masa tumoral.

En una segunda etapa, que se da entre una semana y un mes post lesión, se lleva adelante un tratamiento intensivo de rehabilitación con el objetivo de estimular al máximo la capacidad plástica del sistema nervioso. Esta etapa tiene una duración variable pero puede llegar a durar hasta 18 meses post lesión.

Luego de la segunda etapa queda definida la secuela clínica y se asiste a la persona para que pueda tener la mayor independencia y funcionalidad posible de acuerdo a la altura de la lesión medular.  

Tratamiento celular

Con el objetivo de aportar al organismo la materia prima necesaria para reparar el tejido nervioso dañado y educar funcionalmente al material implantado se realiza un tratamiento combinando la terapia celular utilizando células propias y rehabilitación intensiva.

Terapia celular en médula espinal y músculo esquelético

Para el implante en la médula espinal afectada se utiliza la vía vascular arterial. Se implantan células progenitoras neurales que se obtuvieron a partir de la diferenciación en el laboratorio de células madre provenientes de la grasa subcutánea en combinación con linfocitos efectores que recrean el ambiente inflamatorio adecuado para fomentar la reparación tisular.

Este procedimiento tiene como objetivo aportarle al sistema nervioso el sustrato necesario para reconectar eléctricamente los extremos craneal y caudal de la médula espinal dañada.

El implante en médula espinal se combina con un segundo tratamiento celular en los músculos afectados por la lesión. En este caso, en el músculo esquelético, se implantan guiadas por ecografía, células progenitoras musculares y progenitoras neurales (también obtenidas a partir de la diferenciación en el laboratorio de células madre provenientes de la grasa subcutánea).

Implante celular en músculo guiado por ecografía

El objetivo es mejorar las condiciones morfológicas y la función contráctil del tejido muscular que presenta un grave estado de atrofia por haber perdido parcial o totalmente el estímulo nervioso y, en consecuencia, el movimiento normal. Inicialmente se implantan los músculos que están parcialmente inervados y a medida que aumenta la conexión entre los extremos de la médula espinal dañada y mejora la llegada de información eléctrica a los músculos se implantan músculos más distales a la lesión.

Rehabilitación Intensiva y Multidisciplinaria

Permite la estimulación funcional dirigida hacia las células implantadas para que puedan diferenciarse de acuerdo con los estímulos que reciben y con las necesidades del organismo. Sin un estímulo apropiado dichas células son incapaces de expresar su potencial y generar un cambio funcional.

Es relevante destacar que el tratamiento de rehabilitación es radicalmente diferente al que habitualmente se realiza en este tipo de pacientes. La razón de esta diferencia es que, al aportar la materia prima (implante con células progenitoras neurales y musculares) que permite reparar el tejido dañado, es posible trabajar para recuperar las funciones perdidas tanto del tejido nervioso como del tejido muscular.

La mayoría de las veces, debido a la gravedad de la lesión, el tiempo de tratamiento de rehabilitación luego del implante celular en la médula espinal no debe ser menor a 12 meses. Y generalmente se requiera más de un implante medular y con ello la rehabilitación necesaria. De acuerdo a la respuesta clínica se reevaluará la propuesta terapéutica. En caso de que la respuesta sea positiva, cada 6 meses se repite el implante en médula espinal y cada 6 a 8 semanas en los músculos afectados.

Como el material utilizado en los implantes es propio y de fuentes autorrenovables, pueden realizarse tantos implantes como fueran necesarios.

Resultados

Persona con paraplejia fláccida por lesión traumática de médula espinal a la altura de la 12ava vértebra torácica. Al momento de la evaluación inicial tenía 10 años de evolución post-traumatismo.

Pre-tratamiento
Evaluación Inicial
Post-tratamiento
Videos tras implantes celulares y rehabilitación kinesiológica

Células autólogas

Sin posibilidad de rechazo corporal o sobrecrecimiento

Ambulatorios

Los procedimientos no requieren hospitalización

No invasivos

No involucran instrumentos que rompen la piel o que requieran cirugía

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