Las varices representan más del 45% de los casos, seguidas en frecuencia por el compromiso de la luz de las arterias y diabetes. Muchas veces, la persona que las padece tiene varios factores de riesgo asociados.  El común denominador en estos casos es una mala vascularización de los miembros inferiores y el agotamiento de los recursos propios para reparar el tejido dañado.

El compromiso del Sistema Venoso de los miembros inferiores, comúnmente conocido como Várices,  genera rémora de sangre con extravasación de líquidos a los tejidos blandos (edema) y en casos graves la obstrucción de los vasos. La Insuficiencia Arterial provoca una inadecuada perfusión de los tejidos y por esto un déficit en la oxigenación de las distintas capas de la piel.

En un paciente pueden coexistir ambas situaciones lo que hace que el cuadro sea de mayor gravedad. La falta de un drenaje sanguíneo adecuado y/o el déficit en el aporte de nutrientes para la piel hacen que sea un terreno susceptible para la formación de lesiones ulcerosas con poco potencial de curación y alto riesgo de infección.

Úlcera

Síntomas

Los síntomas predominantes que acompañan a estas lesiones son:

  • Dolor crónico persistente y creciente que puede estar o no asociado al ejercicio
  • Edema en miembros inferiores.
  • Infecciones recurrentes.
  • Impotencia funcional de miembros inferiores: esto se refiere a la dificultad para tolerar la marcha.
  • Cambios en las características de la piel y los tejidos más profundos: se pierde elasticidad y espesor. Cambios en la coloración y en la temperatura.
Sintomas úlceras

El tratamiento de estos casos no es fácil y generalmente tiene poco índice de éxito. Gran parte de las veces, a pesar de lograrse el cierre de la lesión, el tejido subyacente esta tan dañado que aparecen nuevas úlceras con menos capacidad de respuesta. En una importante mayoría de los casos las úlceras se cronifican y progresan aumentando su diámetro y profundidad. Los casos más extremos pueden ser causa de amputación.

Tratamientos convencionales

Los cuidados convencionales buscan reducir el edema (con vendas o medias compresivas) y mejorar la llegada de sangre evitando el tabaco y optimizando el aporte de nutrientes. Mejorar las condiciones de hidratación y cuidado de los miembros inferiores. Controlar enfermedades subyacentes como la diabetes.

En cuanto a la úlcera las curaciones  y la aplicación local de espuma, hidrogel o hidrocoloides buscan favorecer la reparación de los tejidos son la primera opción terapéutica. Mediante procedimientos más invasivos  se puede mejorar la vascularización re-permeabilizando los vasos arteriales o esclerosando venas varicosas.

Terapia celular

La terapia celular tiene un enfoque diferente para el tratamiento de esta patología. Teniendo en cuenta los factores que intervienen en la generación de este tipo de lesiones es necesario:

[:es]Úlcera Antes[:]
  • Mejorar las condiciones para la llegada de sangre a los miembros inferiores: aumentando el diámetro de los vasos arteriales esclerosados y favoreciendo la formación de nuevos vasos sanguíneos.
  • Generar un ambiente inflamatorio que facilite la reparación alrededor de la lesión.
[:es]Úlcera después[:]
  • Aumentar la turgencia y elasticidad de las paredes de las venas para optimizar el retorno sanguíneo y así evitar el edema y la acumulación de toxinas en los miembros inferiores.
  • Aportar células que puedan reemplazar al tejido faltante.

Las células mesenquimales (que comúnmente se conocen como células madre) tienen la capacidad de mejorar la calidad y cantidad de vasos sanguíneos  es por eso que cuando se infunden en las arterias que llevan sangre a la zona lesionada mejoran la llegada de sangre a los tejidos comprometidos.

Los glóbulos blancos circulantes, específicamente los linfocitos en el laboratorio se estimulan con extractos proteicos que derivan de los tejidos profundos de la piel. Estos linfocitos estimulados cuando se ponen a cultivar en conjunto con las células mesenquimales aportan la información necesaria para que las células mesenquimales inicien su proceso de diferenciación. Estas células son las que, una vez implantadas aportan la materia prima y el ambiente inflamatorio apropiado para reemplazar al tejido faltante.

Para implantar las células se utilizan dos vías:

  • Intra-arterial, en estos casos se utilizan las arterias femorales.
  • Aplicación local por inyección subcutánea de los bordes de la úlcera.
[:es]Implante células[:]

El proceso de reparación se inicia en el momento en el que se colocan las células y evoluciona en las siguientes 4 semanas. Teniendo en cuenta que la mayoría de las veces son lesiones crónicas y profundas en la mayoría de los casos es necesario reforzar un primer implante con otro a las 4 semanas.

Células autólogas

Sin posibilidad de rechazo corporal o sobrecrecimiento

Ambulatorios

Los procedimientos no requieren hospitalización

No invasivos

No involucran instrumentos que rompen la piel o que requieran cirugía

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