La sobre carga de estos músculos por periodos prolongados, traumatismos directos o la degeneración del tejido asociada a la edad son las causas más frecuentes de este cuadro.

El dolor y el déficit en los movimientos son consecuencia de desgarros parciales o totales de los tendones involucrados y del compromiso muscular.

La evolución del cuadro puede ser:

  • Aguda: En un tendón previamente sano o con tendinitis, el paciente sufre un trauma, ya sea golpe o por elevación repentina del brazo, causando la ruptura del tendón. El paciente percibe dolor inmediatamente después del trauma.
  • Crónica: El tendón sufre tendinitis y degeneración crónica de sus fibras, lo que hace que se rompa muy lentamente sin un traumatismo único. Esto hace que el paciente no tenga dolor durante mucho tiempo, aún con el tendón roto. Muchas personas mayores de 50 años tienen lesiones del manguito rotador y no presentan síntomas.
  • Aguda sobre crónica: Paciente con una ruptura crónica del tendón quien presenta trauma en el hombro, por golpe o por elevación repentina del brazo, agrandando la lesión crónica inicial.

Tratamientos convencionales

Existen diferentes instancias de tratamiento con diferentes objetivos:

La rehabilitación física y el uso de fármacos analgésicos y antiinflamatorios están orientados a controlar los síntomas, pero no actúan sobre la reparación del tejido dañado.

Cuando los síntomas persisten a pesar de haber realizado tratamiento no invasivo y el déficit funcional es grave se propone la reparación quirúrgica de los tendones afectados.

Tratamiento celular

Para aquellas personas que no están aptas para tolerar una cirugía por causas clínicas (edad avanzada, compromiso cardiovascular o cualquier otro factor de riesgo asociado) o en aquellas que eligen no operarse, los tratamientos biológicos orientados a recuperar el tejido dañado son una opción.

Una opción previa a la cirugía y mínimamente invasiva es la que aporta la terapia celular.

Para entender por qué y cómo funcionan las células que se implantan es necesario tener claro dos situaciones:

  • Se debe aportar materia prima (células madre) para reparar al tejido dañado (tendón, Músculo)
  • Se debe generar un ambiente inflamatorio que favorezca el proceso de reparación. Para esto se utilizan células inflamatorias (linfocitos que fueron activados en el laboratorio con extractos proteicos derivados de los tejidos que quieren repararse)

 

Tendones Implantes
Célula Madre

Las células madre propias se aíslan del tejido graso que se encuentra debajo de la piel. El primer paso es cultivarlas para aumentarlas en número. Los linfocitos se obtienen de una extracción de sangre periférica y durante 4 días se cultivan en presencia de los extractos proteicos específicos. Veinticuatro horas previas al implante se realiza un co cultivo de las células madre y los linfocitos activados esto permite que las células madre inicien su proceso de diferenciación hacia las células propias del tejido a reparar.

El resultado de este co-cultivo  es lo que se implanta por inyección directa sobre el tendón afectado y/o el musculo comprometido. Para tener la certeza de que las células se implantan en el lugar adecuado se utiliza la guía ecográfica.

Luego del implante, pasados los primeros 10 días se complementa el tratamiento con un programa de rehabilitación dirigido a la reeducación de los músculos involucrados en el movimiento del hombro.

Por las características no quirúrgicas del tratamiento, el implante celular guiado por ecografía no puede aplicarse cuando la ruptura del tendón es completa. En estos casos puede utilizarse como adyuvante en el procedimiento quirúrgico.

Células autólogas

Sin posibilidad de rechazo corporal o sobrecrecimiento

Ambulatorios

Los procedimientos no requieren hospitalización

No invasivos

No involucran instrumentos que rompen la piel o que requieran cirugía

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