Cuando las lesiones son graves generalmente, evolucionan con secuelas que se manifiestan con fibrosis, pérdida de elasticidad y en consecuencia pérdida de la funcionalidad y menor rendimiento físico.

El tejido muscular determina entre el 40 y el 45% del peso corporal, la fibra muscular es su elemento estructural básico y está compuesto por una larga estructura de células conectada con el tendón o hueso sobre el cual actúa. Los músculos producen y modulan el movimiento de las articulaciones y están controlados por los nervios periféricos.

Un músculo que no recibe información nerviosa para moverse se atrofia, lo que significa que se vuelve más pequeño en su volumen y cambia su estructura, en consecuencia, pierde su función.

Existen diferentes grados y mecanismos de lesión muscular.

Se consideran lesión muscular directa los casos de:

  • Contusión: resulta de la compresión de la masa muscular sobre una superficie dura y el hueso, son frecuentes en los deportes de contacto.
  • Laceración: lesiones penetrantes que se observan generalmente en politraumatismos.

Las lesiones musculares indirectas son el resultado de una fuerza intrínseca generada por una contracción repentina del músculo. Estas son las que se conocen comúnmente como:

  • Distensión muscular (en los casos más leves) clínicamente es indistinguible a un calambre, en este caso no hay ruptura de fibras musculares.
  • Desgarro muscular de distintos grados. En los desgarros, el músculo es elongado más allá del límite máximo de su elasticidad, esto genera la ruptura de fibras musculares. El desgarro es parcial o completo de acuerdo con la extensión de la ruptura de fibras.

La cicatriz fibrosa es el resultado de la evolución natural de un desgarro. se produce cuando el tejido muscular es reemplazado por tejido fibrótico.  Cuanto mayor es la extensión de la fibrosis mayor es la consecuencia funcional para el músculo. La fibrosis está asociada a disminución del volumen muscular, signos de atrofia muscular en las zonas vecinas a la cicatriz, pérdida de la elasticidad y fuerza contráctil y predispone a nuevas lesiones.

Tratamiento con terapia biológica de los desgarros musculares

Terapia celular

Con el objetivo de evitar la fibrosis residual y acelerar los tiempos de recuperación la terapia celular es una alternativa que aporta el material y la inflamación específica para que se regenere el tejido con la arquitectura e histología propias de un músculo sano lo que permite mantener intacta la función contráctil y la elasticidad muscular.

El tiempo de curación de un desgarro muscular puede tardar entre 3 a 16 semanas de acuerdo con la magnitud de la lesión. En la curación de los desgarros participa la capacidad de regeneración del tejido muscular y la cicatrización fibrosa.

El tratamiento busca estimular la regeneración para que compita con la cicatrización. El tipo de inflamación y la cantidad de materia prima disponible para generar nuevo músculo son esenciales para controlar la fibrosis.

La utilización de células madre diferenciadas a músculo con linfocitos específicos tiene como objetivo aportarle al tejido dañado la materia prima necesaria y el ambiente inflamatorio que evitan la fibrosis y favorecen la restitución de la estructura del músculo.

Células autólogas

Sin posibilidad de rechazo corporal o sobrecrecimiento

Ambulatorios

Los procedimientos no requieren hospitalización

No invasivos

No involucran instrumentos que rompen la piel o que requieran cirugía

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