La disminución en el calibre de las arterias que llevan sangre a las piernas puede ser desde las arterias ilíacas en adelante. Dependiendo que arteria esté comprometida serán los síntomas que manifieste el paciente. Lo más común es el compromiso de la FEMOROPOPLÍTEA (80%). La mayoría de los pacientes tienen estenosis múltiples.  La prevalencia en la población general es de hasta el 5%. Personas con antecedentes de haber sido fumadores, de padecer diabetes, hipercolesterolemia, hipertensión arterial, historia familiar de patología vascular periférica, tienen más riesgo que la población general de desarrollar esta enfermedad.

Enfermedad Arterial Periférica

Signos y síntomas clínicos

Se deben a que llega menos cantidad de sangre a los tejidos de las piernas porque el calibre de las arterias es menor.

Claudicación intermitente: significa disconfort, fatiga, dolor o sensación de pesadez en las piernas durante la marcha. Lo característico de este momento clínico es que mejoran los síntomas con el reposo. A medida que se agrava la enfermedad las distancias que puede recorrer la persona son progresivamente menores. En los casos más graves aparece el dolor persistente en reposo.

Al dolor se suma alteración en las características de la piel (fina, quebradiza, seca), úlceras y finalmente la gangrena que termina en amputación.

Tratamiento Convencional

El primer paso es el control de los factores de riesgo (tratamiento de la diabetes, hipertensión, dejar de fumar). Cuando la clínica lo amerita y con el objetivo de mejorar la llegada de sangre pueden plantearse cirugías de bypass arterial sorteando los sitios de mayor estenosis o la angioplastia. Aunque en muchos casos esto mejora la llegada de sangre el tratamiento es insuficiente ya que hay un compromiso también de los vasos más pequeños (microvasculatura). Cuando no se logra la revascularización y el dolor es muy intenso y persistente o el tejido está muerto (gangrena) la indicación es la amputación.

Presión arterial alta
Stem en la arteria

Tratamiento con células

Las células mesenquimales (células madre) obtenidas tanto de la grasa como de la medula ósea, han demostrado un efecto antiinflamatorio y vasodilatador. Por ello la infusión directa de estas células por inyección intraarterial ha demostrado mejorar la calidad de los vasos arteriales a partir de la remodelación de la microvasculatura.

Si a las células madre no diferenciadas se le agrega una población de linfocitos activados con proteínas específicas de pared vascular y células madre pre diferenciadas en el laboratorio a progenitoras vasculares, no solo se mejoran las condiciones bajando la inflamación de los tejidos y vasodilatando, sino que también se aporta la materia prima necesaria para generar vasos nuevos y así mejorar la llegada de sangre a los tejidos comprometidos.

Los procedimientos para la obtención de las células y su infusión son mínimamente invasivos ya que no se requiere anestesia y son ambulatorios. Las células que se utilizan son propias de cada paciente, lo que significa que no hay riesgo de rechazarlas y como se obtienen de recursos renovables pueden realizarse tantas aplicaciones como cada paciente necesite de acuerdo con su estado clínico y a la respuesta.

Luego de aplicar las células el primer signo de mejoría es la disminución progresiva del dolor y progresivamente se evidencian signos de mejora en la perfusión de los tejidos.

Vascularización

Células autólogas

Sin posibilidad de rechazo corporal o sobrecrecimiento

Ambulatorios

Los procedimientos no requieren hospitalización

No invasivos

No involucran instrumentos que rompen la piel o que requieran cirugía

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